Como permanecer en el amor de Dios?



Queridos hermanos de Santa Bárbara,

Cuando Jesús nos insiste a nosotros, sus discípulos, en que debemos dar fruto en abundancia para dar gloria a Dios, es porque debemos estar conscientes de que si damos fruto abundante no es porque nosotros somos muy buenos, ni es por nuestra propia capacidad lo bueno que hayamos realizado: ¡Es por su gracia! y a El -no a nosotros- le corresponde la gloria. No somos los autores de nuestras obras buenas, sino nuestro Padre del cielo es quien las hace a través nuestro.


El Padre recibe la gloria cuando damos fruto abundante. Somos obra suya. Dios nos ha creado para que nos dediquemos a hacer obras buenas. Como el Padre me ha amado, dice Jesús, así os he amado yo; permaneced en mi amor. ¿Cómo permaneceremos en su amor? Escucha lo que sigue: Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor. El que no ama a Dios no tiene razón suficiente para observar sus mandamientos. Por eso dice Jesús: Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor. Es como si dijera: No pienses que vas a permanecer en mi amor, si no guardas mis mandamientos.

Pero ¿cómo Jesús se refiere al amor como si fuera el único de sus mandamientos? Porque todos los mandamientos se reducen a uno solo: que os améis los unos a los otros…

La raíz de todas las virtudes es el amor. Así mismo, la raíz de todos los mandamientos es el amor.

Imploremos a la Santísima Virgen, Nuestra Señora de Fátima, que podamos «permanecer» en el amor de Cristo, amarnos los unos a los otros y de hacer las obras buenas de los hijos de Dios. Amén


Padre Alvaro Huertas