San José modelo de hombre Justo




Queridos hermanos de Santa Bárbara,

En estos últimos días del Adviento, contemplamos de modo especial a la Virgen María y a san José, que vivieron con gran intensidad el tiempo de espera y preparación para el nacimiento de Jesús. Dirijamos nuestra mirada a la figura de san José. San Lucas presenta a la Virgen María como "desposada con un hombre llamado José, de la casa de David". Pero es san Mateo quien da mayor relieve al padre putativo de Jesús, subrayando que, a través de él, el Niño llegaba a ser parte legalmente de la descendencia de David, dándose cumplimiento a las Escrituras, en las que el Mesías sería llamado "hijo de David".


Por supuesto que la función de san José no se puede reducir a este aspecto legal. José es modelo del hombre justo, quien, al igual que María su esposa, acoge al Hijo de Dios hecho hombre y vela por su crecimiento humano. Es por eso que, en estos últimos días de Adviento, es muy oportuno pedir a san José que él nos ayude a vivir en plenitud este gran misterio de la fe.


el silencio de san José no manifiesta un vacío interior, sino, al contrario, la plenitud de fe que lleva en su corazón y que guía todos sus pensamientos y todos sus actos. Un silencio gracias al cual san José, al unísono con María, guarda la palabra de Dios, conocida a través de las sagradas Escrituras, confrontándola continuamente con los acontecimientos de la vida de Jesús

El pasado 8 de diciembre el Papa Francisco ha convocado al «Año de San José» a través de la Carta Apostólica “Patris Corde” (Con corazón de padre), con motivo del 150 aniversario de la declaración de San José como patrono de la Iglesia Universal.


Jesús aprendió de San José, en el plano humano, la profunda vida interior, que él un día enseñará a sus discípulos. Dejémonos "contagiar" por el silencio de san José. Nos es muy necesario, en un mundo a menudo demasiado ruidoso, que no favorece el recogimiento y la escucha de la voz de Dios

También San Juan Pablo II, quien era muy devoto de san José, nos dejó una hermosa meditación dedicada a San José en la exhortación apostólica Redemptoris Custos, (Custodio del Redentor). En ella nos hace reflexionar acerca del silencio de san José. Sobre este aspecto, meditaba Benedicto XVI: “Su silencio estaba impregnado de contemplación del misterio de Dios, con una actitud de total disponibilidad a la voluntad divina. En otras palabras, el silencio de san José no manifiesta un vacío interior, sino, al contrario, la plenitud de fe que lleva en su corazón y que guía todos sus pensamientos y todos sus actos. Un silencio gracias al cual san José, al unísono con María, guarda la palabra de Dios, conocida a través de las sagradas Escrituras, confrontándola continuamente con los acontecimientos de la vida de Jesús; un silencio entretejido de oración constante, oración de bendición del Señor, de adoración de su santísima voluntad y de confianza sin reservas en su providencia”.


Jesús aprendió de San José, en el plano humano, la profunda vida interior, que él un día enseñará a sus discípulos. Dejémonos "contagiar" por el silencio de san José. Nos es muy necesario, en un mundo a menudo demasiado ruidoso, que no favorece el recogimiento y la escucha de la voz de Dios. En este tiempo de preparación para la Navidad cultivemos el recogimiento interior, para acoger y tener siempre a Jesús en nuestra vida.


Padre Alvaro Huertas, Párroco

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